diumenge, 27 de juliol de 2014

26 de julio: Maratón de las Tucas (Benasque - Huesca)



El 26 de julio de 2014 di un pasito más en el mundo de los deportes de aventura. Si bien ya había hecho el MAMOVA tres meses antes, el paisaje que tenía ante mi no era para nada igual: alta montaña, ibones, sendas rayando los 3000 metros de altura... Había entrenado bastante, llevaba una temporada con un rendimiento bueno, pero ver esas enormes montañas según entraba en el Valle de Benasque me quitaron la respiración y me asaltaron las dudas...¿estaba seguro de lo que me esperaba en esta carrera?

Según me acercaba a la población de Benasque, todo empezó a sonarme familiar pues esta zona es un destino siempre ansiado en mis vacaciones... ¿pero qué veían mis ojos? ¿Un ciclista de carretera con el equipaje de Raidermania? Era el gran Lean entrenando a muerte, como siempre. Los grandes éxitos son siempre el resultado de horas de entrenamiento.

Llegamos a continuación al Pabellón de Benasque, donde me esperaba una rigurosa comprobación del material obligatorio, tan importante ya que correr por alta montaña no es ningún juego. Al salir, todo caras conocidas, la marea amarilla se hacía notar en Pirineos y ya estaba lista para la batalla. El primero en salir sería Alberto a las 12 de la noche del viernes, mientras yo me asustaba por una distancia Maratón, él se enfrentaba a 109 kilómetros y 7000 metros positivos adentrándose en los macizos de la Maladeta y el Posets, todo un paraíso pirenaico.

Y por fin, ya era sábado por la mañana y me encontraba calentando en la salida y con los nervios más templados, esto de correr largas distancias me encanta y sé que voy a disfrutar. Espero a mis compis Lidia y Ana para desearnos suerte, pero no parecen llegar y me meto en la salida esperando que lleguen a tiempo.

El locutor caldea el ambiente como solo el gran Bote sabe hacerlo: sus ánimos, las canciones cañeras de la Pulquería y cuando ya estábamos a tope suena el Ball de Benás mientras el helicóptero de la Guardia Civil nos saluda con un vuelo rasante, ¡Vamos a por ello!

La salida fue a ritmo ligero aprovechando el terreno llano hasta el Valle de Estós, yo intento guardarme y acabo en un grupete muy majo que iban con el objetivo de acabar la carrera, me preguntan que si van a buen ritmo...seguro que sí porque yo aspiraba a algo más. Nos adentramos en el Valle de Estós, por fin terreno Pirenaico, un río...y los paisajes boscosos que siempre sueño recorrer. La pista hace agradable los primeros kilómetros, pero cuando me quiero dar cuenta ya llevo más de 1 hora de carrera y casi 1000 m de desnivel. El Refugio de Estós es nuestro primer avituallamiento, apenas paro a beber un poco de isotónica, voy bien equipado y así aprovecho para adelantar a un gran grupo que disfrutaba de un avituallamiento de lujo.

El siguiente tramo es un sube-baja hasta el Ibonet de Batisielles, y empieza la parte dura, una subida de vértigo en el que ya solo puedo andar, mientras voy contemplando los Ibones de Batisielles o les Agulles de Perramó, agua y roca en su estado más salvaje y puro. Nos acercamos a cotas cercanas a los 3000 metros y noto cierta "incomodidad", pero sigo saltando de bloque a bloque esperando llegar al Collado de la Plana. Una vez coronado, se me ocurre darme la vuelta, un paisaje de ensueño, de nieve y montañas de vértigo. Después del subidón, comenzamos a perder altura muy poco a poco, ahora nos encarábamos al Valle de Eriste, que desde esa altura contemplábamos como una brecha en la tierra. Unos cuantos resbalones después, el terreno estaba muy embarrado, llego al Refugio Ángel Orus a tiempo de recargar líquidos y de saludar al compañero raider Héctor Nebot, que sufriría de lo lindo para alcanzar la meta.

A partir de aquí inicié un descenso a Eriste bastante rápido y ligero, con buenas sensaciones. Y aquí empezó otro espectáculo, empecé a cruzarme con los titanes de la Gran Ultra, sus caras eran reflejo del gran esfuerzo que supone estas carreras, pero en todas se asomaba una sonrisa cuando los animabas, cosa que intenté hacer cada vez que aparecían. En Eriste empecé el último ascenso pasando por Anciles, donde esperaba Lean animando, todo un gustazo encontrarte una cara amiga a estas alturas preguntándome con su sorna característica que por qué no corría más rápido... Subiendo hacia el Molino de Cerler me encontré por fin a Alberto, con una sonrisa de oreja a oreja me chocaba la mano, para comentarme acto seguido que iba a abandonar, que la rodilla decía basta... Contrariado, pero sabiendo que nos quedan muchos retos por conseguir, intentaba seguir imprimiendo ritmo en un ascenso que se me hacía ya muy largo y empecé a sufrir. El descenso fue muy duro y a veces sentía que el isquio izquierdo amagaba una rampa, ¡¡Vamos que esto se acaba!! Me dediqué a no tropezar a un ritmo constante durante 4 kilómetros muy duros. Por fin, se acababa la senda...Benasque...META. Al final, un tiempo de 7 horas 42', cuando mi hermano me comentó que era el 230 de 1000 no me lo podía creer, ¡¡¡he hecho un carrerón y disfrutando como nunca!!!

Pero me quedaba otro reto, Lidia, que se enfrentaba a su primera carrera de montaña como remate a la temporada que hemos preparado juntos. Le pregunto a Lean por Lidia y me dice que van bastante detrás de mi. Una vez recuperado me voy a duchar y bajo a Benasque para ver si llego a tiempo de verla llegar...y ahí estaba 9 h 57' y con una sonrisa de oreja a oreja me abraza, se lo ha pasado bomba con Anika y ya está pensando en futuros retos...ahora sí que no le puedo pedir más a un día brutal de aventura por la montaña, me siento feliz y emocionado...

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