dilluns, 15 de desembre de 2014

13 de diciembre: Rogaining Gran Canaria




Fuera de temporada se me presentó una ocasión muy especial de visitar la isla de Gran Canaria con motivo del Campeonato de España de Rogaine 2014. En un principio caí en el error de pensar que la zona no sería montañosa, pero se nos presentó una zona boscosa llena de pino canario y de formaciones rocosas inéditas que le daban al mapa un aspecto muy interesante y técnico.

Para la ocasión hicimos equipo Mario y Tarí, dos élites del Club con los que estaba claro lo que iba a pasar, iba a sufrir con el ritmo que impusieran y me lo iba a pasar de narices. También nos acompañó el equipo femenino de Ester, Lidia y Ana dispuesto a asaltar el Campeonato de España.

Después de una noche gélida donde más de uno no pudo dormir en el "suelo duro" que facilitó la organización, estábamos dispuestos a todo. Por supuesto el mapa era gigante, con inicio cerca del Pico de las Nieves, la cota más alta de la isla a 1949 metros.

Estos mapas siempre me han despistado bastante, y me cuesta un buen rato trazar una estrategia. La parte sureste parece la mejor para empezar (por allí empezarían los ganadores), pero decidimos irnos a la parte más salvaje y bonita, la oeste, llena de cortados imposibles y desniveles de vértigo.

Empezamos a un ritmo bastante alto, confiados después de picar rápido la baliza en la cota más alta, y en la segunda perdimos muchísimo tiempo sin capacidad de adaptarse a la escala de 1:25000 hasta mucho más tarde. Después de la desastrosa 70, empezamos a coger ritmo. Después de la 97 tocamos carretera y yo ya no conseguía seguir el ritmo de mis compañeros por lo que casi dejé de orientar para confiar totalmente en mis compañeros. Aun así, como, aguanto, recogemos algunos frutos secos del campo y empezamos a cerrar el círculo de nuestro recorrido. De camino a la 96 comienza a llover, baja la temperatura y se me empañan las gafas cosa de dificulta y mucho mi avance.

Por fin, llegamos al Roque Nublo, sin poder disfrutar del paisaje, pues las nubes lo envuelven todo. Sorprende la gran cantidad de senderistas que había por los alrededores dado el tiempo poco propicio. ¡Muy bien por los grancanarios!

La presión por el poco tiempo que nos quedaba nos empieza a desanimar y nos dejamos balizas aparentemente fáciles (la lluvia convirtió el terreno en muy peligroso). In extremis, cogimos la 60 en un ascenso durísimo a meta, llegando pocos minutos tarde.

Finalmente, 14º de 20, un resultado bastante discreto pero con la certeza de que habíamos disfrutado de la parte más bonita y espectacular de la montaña grancanaria. ¡¡Volveremos a esta hermosa tierra!!